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Mona Lisa
El más famoso cuadro del mundo, la Mona Lisa de Leonardo, está
expuesto en el Louvre de París y aparece en El Código Da Vinci
cuando Sophie y Langdon son conducidos hacia él en su búsqueda
de otra de las pistas que ha dejado Jacques Sauniére garabateada en
el plexiglás que protege la obra.
Pintado probablemente entre 1503 y 1506, con un pequeño retoque en
1510, la Mona Lisa es indudablemente uno de los rostros más famosos
del mundo. Sin embargo, no tenemos absoluta certeza de quién fue la
modelo. El cuadro fue realizado para un mercader de seda florentino llamado
Francesco del Giocondo, y la mayoría de los historiadores suponen que
el cuadro es una imagen de Lisa Gherardini, la mujer de Giocondo, que encargó
el retrato para celebrar el nacimiento de su segundo hijo en diciembre de
1502. Sin embargo, durante gran parte de los últimos quinientos años
se ha debatido fervientemente
sobre si es realmente ella. La palabra «Mona» es, en realidad,
una contracción de «Monna», que lo es, a su vez, de «Madonna»
o «Mia Donna», que
significa «Mi Dama» o «Mi Señora». Podría
decirse que la traducción «Mona Lisa» se deba a algún
error antiguo de deletreo. En francés, la obra se conoce como La Joconde,
y en italiano, como La Gioconda, que significa «la alegre», aunque
también se trata de un juego con el nombre de la presunta
modelo. El cuadro muestra un brillante uso de una técnica conocida
como sfumato, que consiste en un modo de difuminar y mezclar la pintura para
que un tono se funda con otro. En la Mona Lisa, Leonardo demuestra el gran
maestro de esta técnica que había llegado a ser, definiendo
las esquinas de los ojos y
de la boca con tal precisión y belleza que el cuadro tiene casi un
carácter de ensueño. Una de sus anomalías es que la figura
no tiene cejas.
Esto podría ser resultado de una antigua limpieza de la obra maestra
excesivamente rigurosa, o podría deberse a que la modelo se las hubiera
depilado por completo, como era moda entonces. Algunos investigadores heterodoxos
han afirmado que, en realidad, se trata de un autorretrato de Leonardo, caracterizado
como mujer, o incluso de una forma hermafrodita. Lo cierto es que si uno le
quita a la figura el cabello, queda un conjunto de rasgos faciales extrañamente
asexuado. Esta teoría se vio reforzada cuando dos investigadores independientes,
Lillian Schwartz, de los Laboratorios Bell, y el doctor Digby Quested, del
Maudsley Hospital de Londres, demostraron que la Mona Lisa podía ser
interpretada como un retrato de Leonardo si se tomaba su famoso autorretrato
posterior, en que se le ve ya mayor, y se «acoplaban» los rasgos
sobre la Mona Lisa, empleando las modernas técnicas digitales. Los
resultados fueron sorprendentes. Podría decirse que la Mona Lisa femenina
es un reflejo especular muy parecido al rostro del maestro, con el que encajan
las principales líneas faciales, incluidos los labios, los ojos y la
punta de la nariz. En 1911 Vincenzo Peruggia, un ebanista que trabajaba en
el Louvre, robó el cuadro. Peruggia simplemente salió del Salon
Carré de Louvre, donde estaba colgado, con la obra maestra escondida
bajo su bata de trabajo. El cuadro no se recuperó hasta 1913, cuando
intentó vendérselo a un coleccionista. Había guardado
el cuadro más famoso del mundo en el falso fondo de un baúl.
Por lo visto, Peruggia creía que una buena cantidad de las obras italianas
del museo del Louvre habían sido robadas por Napoleón y quería
devolver la Mona Lisa a su legítimo hogar italiano.
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